PR E G U N T A S , P R O P U E S T AS , A P U E S T A S


(Co)incidencias (a)políticas

en la cuesta de enero, 2017

Lo positivo: vamos conociendo mejor muchos problemas y deberíamos ser capaces de remediarlos… eventualmente. (Muy) negativo e importante: este año no dejaremos de destruir nuestro ecosistema a un ritmo tal que nuestra especie puede correr, en pocas generaciones, la misma suerte que nuestros parientes homo erctus erectus u homo sapiens idaltu, que en paz descansen. El año 2016 ha sido, como los anteriores desde hace décadas, el más caliente desde que tenemos los medios técnicos para medir la temperatura del planeta. Algunos meteorólogos predicen que el 2017 será la primera vez en cuarenta mil años que el Polo Norte se deshiele1 en verano. Las consecuencias del calentamiento global las vemos en el telediario, todos los días. Nuestra generación será, posiblemente, la primera cuya supervivencia, que siempre ha estado ligada a la de todos los seres vivos con los cuales cohabitamos, dependa de avances políticos, no científicos o técnicos. Tenemos las herramientas y los conocimientos para sobrevivir sin arruinar nuestro entorno natural. Sin alarmismos oportunistas ni dramatizaciones inútiles, deberíamos ser capaces de utilizarlas. No es banal que el presidente electo del país más poderoso del mundo tenga la intención de poner en manos de esbirros de las industrias petroquímica y armamentista la gestión del medio ambiente: el conde Drácula gestionando un banco de sangre. Tampoco es trivial que haya comenzado la fragmentación de la Unión Europea, previsible, considerando que se ha estado gestionando en beneficio de los grandes bancos y corporaciones multinacionales. La izquierda ha defraudado a sus votantes y aliados y del descontento con la unión, hasta el momento, los que mejor partido han sacado son los fascistas. Si no hacemos nada, pronto gobernarán el Frente Nacional, Alternativa para Alemania, Amanecer Dorado, los Demócratas Suecos y similares (en el barrio, Fuerza Nueva) bien camuflados por la retórica neoliberal de la Alianza de los Conservadores y Reformistas y del Partido Popular Europeo. Con apenas un lustro de vida, las (frágiles) coaliciones y nuevos partidos surgidos del 15M madrileño comienzan a mostrar su ineficacia. La sed de poder que comienza a cegar a muchos de sus líderes muestra que, evidentemente, están más (pre)ocupados de sus carreras políticas que de frenar los abusos de las multinacionales y el avance de los ultra-nacionalistas o del populismo de extrema derecha.

(Pro)posiciones

En el ámbito de las ciencias sociales, ¿hemos avanzado mucho respecto a Aristóteles, Bakunin, Marx, Platón o Smith? Opino que no y que políticos y polítólogos deben admitir que en este campo la “neutralidad axiológica” es imposible. Adoptar una teoría política significa aceptar la teoría de valores que le corresponde y derivar de esos valores postulados que, necesariamente, excluyen otros valores, opuestos o, simplemente, diferentes. Para no ser menos que los científicos que estudian la naturaleza, nuestros filósofos, humanistas, juristas y hombres de estado pretenden hoy cultivar disciplinas altamente sofisticadas; suelen defender sus teorías y justificar sus decisiones con estadísticas y matemáticas, haciendo particular énfasis en su gran capacidad para interpretar procesos económicos. Ocurre que si los fenómenos naturales se explican, los congnitivos se comprenden: nuestras teorías sobre el universo físico se (com)prueban mientras que aquellas que versan sobre el funcionamiento de la sociedad y la mente humana las (con)sentimos, (a)probamos. Las pruebas que aportan las ciencias sociales son provisionales y parciales porque las mentalidades y las sociedades cambian constantemente. Por cierto: es crucial el hecho de que las teorías que elaboramos para comprender nuestro universo social sean uno de los factores que más lo hacen cambiar.

En realidad (en la realidad real, metalingüística) las ciencias sociales y políticas no son ni naturales ni exactas: son cognitivas. Sus enunciados no son verificables ni refutables experimentalmente. Lo anterior no significa que sean poco fiables o inexactas ni que no se basen en observaciones (que pueden ser verdaderas o falsas, es decir reales o ficticias). Un ejemplo: los partidarios y los detractores del capitalismo de estado tal como se practicó dentro del Consejo de Ayuda Mutua Económica, en tiempos de la Unión Soviética, coincidieron a menudo en el diagnóstico de los problemas que aquejaban a esas economías, planificadas por especialistas técnicos y economistas; no así en el modo de solucionarlos. Los economistas partidarios del socialismo “realmente existente” proponían reformas y mejoras de la planificación económica, sus detractores exigían abolir el sistema; según sus respectivos valores, defendían la construcción de economías socialistas “auténticas” o el “libre mercado”. Ambas posiciones son válidas; históricamente, la planificación económica central, realizada por técnicos cualificados, funciona, ha producido avances innegables en el nivel de bienestar de numerosas sociedades; del mismo modo, la ausencia de planificación y control estatal y la iniciativa privada han permitido el progreso económico de numerosas sociedades y generado altos niveles de bienestar económico.

Las sociedades con culturas políticas sanas implementan políticas basadas en un grado aceptable de objetividad, que en psicología se denomina “intersubjetividad” y abarca principios y valores generadores de derechos materiales considerados universalmente necesarios y justos. Históricamente, algunos de los derechos considerados fundamentales se convierten en derechos formales (leyes) mientras otros permanecen implícitos; en una determinada era no requieren desarrollo normativo, son bienes jurídicos colectivos, indisponibles, que ni se enajenan ni se discuten.2 Hoy en día la gestión de una “polis” (ciudad) como parte de la “aldea global” 3 requiere que pensemos en el futuro de todas las especies que compartimos este pequeño planeta azul y en el impacto de nuestras acciones sobre (todo) el mundo. Si las ciencias sociales han estudiado nuestras mentes (psicología), hábitats (economía) y ciudades y estados (política), hoy deben ocuparse (urgentemente) de comprender los ecosistemas que nos permiten (sobre)vivir y que estamos destruyendo. Un grado elemental de consenso tiene que surgir en torno a fenómenos observables, innegables: por ejemplo, los panales de abejas o las colonias de hormigas son sostenibles y contribuyen al ecosistema terrestre tanto como nuestras ciudades, probablemente más. Nos reproducimos (casi) tan eficazmente como los insectos, pero nuestro impacto sobre el ecosistema planetario es mucho más nocivo que el de las hormigas o las abejas. Nadie en su sano juicio sostiene que imitemos la organización social de un panal de abejas o un hormiguero y todos comprendemos que si eliminamos las abejas que polinizan las flores y las hormigas que airean la tierra, permiten que penetre en ella el agua y procesan materia orgánica provocaremos en (muy) poco tiempo una catástrofe ecológica mayúscula.De los himenópteros podemos (y debemos) aprender economía y arquitectura: técnicas de construcción, consumo y gestión sostenible de los recursos naturales. En la medida en que lo natural y lo artificial lo definimos nosotros, no parece buena estrategia aspirar a modos de organización social naturales.

Puesto que tenemos mayor capacidad que cualquier otra especie para transformar nuestro entorno, es indispensable que modifiquemos nuestras actividades para que tengan un impacto positivo sobre la fauna y flora que nos sustenta. En algunos campos, sin duda, tenemos conocimientos y herramientas más que adecuados, que sería preferible no utilizar: la física-química aplicada a producir explosivos, la biología aplicada a manipular genéticamente organismos vivos, la mecánica y la balística aplicadas a lanzar cohetes y viajar por el espacio exterior. Sin embargo, a quienes piensan que no queda mucho por hacer o investigar conviene recordarles que no es evidente que entendamos el cosmos mucho mejor que Nicolás Copérnico, Isaac Newton o Albert Einstein; nuestras matemáticas son, en lo fundamental, las de Euclides, Descartes y Liebnitz y nuestra química esencialmente la de Lavoisier y Mendeléyev.

Más que proteger, salvar o conservar la naturaleza lo que deberíamos hacer es comprenderla mejor y aprender a (con)vivir en y para ella. El desfío es político: consiste en respetar realmente a todos los seres vivos (comenzando por las familias, tribus e individuos humanos más débiles); para actuar correctamente, reconozcamos que en esto todos somos juez y parte. Los lingüistas deberíamos asumir como obligación preservar las lenguas que están en peligro de extinción.

Está bien que los hispanos en los EEUU pongan el grito en cielo ante el ninguneo de su presidente; conviene recordarles que los hispano-parlantes en la Península Ibérica y en América han tratado con igual (o mayor) desprecio a las lenguas autóctonas y de las comunidades conquistadas o inmigrantes. Los lingüistas, que conocemos la complejidad y riqueza que caracteriza a toda lengua, sobre todo las que llamamos naturales, tenemos la obligación de insistir en señalar que no sabemos desarrollar lenguas naturales artificialmente; mucho menos las culturas que conllevan; sí sabemos que tardan siglos en materializarse y que al permitir que se extingan perdemos gran parte de los conocimientos que transmiten.

Sabemos que los conservadores tienen otras prioridades. Seguirán considerando que lo urgente es salvar bancos y corporaciones de “terroristas” que han inventado el cambio climático y los derechos humanos (formales e implícitos) en beneficio propio.

Tienen razón: pretendemos que se comporten como primates superiores y que pongan el interés colectivo por encima de sus intereses individuales: que no evadan impuestos, que respeten lo público y el medio ambiente, que cumplan los compromisos contraídos con sus empleados y con las colectividades que les permiten explotar sus recursos naturales.

Efectivamente, las ideologías progresistas consisten en pensar que (algo) hemos avanzado desde el neolítico; y podemos seguir haciéndolo.

1Los meteorólogos consideran que hay “deshielo” marítimo cuando se puede navegar; las predicciones más optimistas dicen que, a más tardar, esto ocurrirá antes del 2050: un gráfico de la NASA muestra la tendencia (hasta ahora, -13% por década) que contiene vídeos con movimiento rápido. El seguimiento por satélite se viene haciendo desde 1979. VER: http://climate.nasa.gov/vital-signs/arctic-sea-ice/

2“.. los bienes jurídicos colectivos son, por definición, indisponibles (por ejemplo, un grupo de ciudadanos determinado no puede acordar válidamente en nuestro ordenamiento jurídico renunciar a la protección penal del medio ambiente, pues el medio ambiente nos pertenece a todos, e incluso a las futuras generaciones). http://www.infoderechopenal.es/2012/10/el-bien-juridico.html

3Our specialist and fragmented civilization of center-margin structure is suddenly experiencing an instantaneous reassembling of all its mechanized bits into an organic whole. This is the new world of the global village. The village, as Mumford explains in The City in History, had achieved a social and institutional extension of all human faculties. Speed-up and city aggregates only served to separate these from one another in more specialist forms. The electronic age cannot sustain the very low gear of a center-margin structure such as we associate with the past two thousand years of the Western world. Nor is this a question of values. If we understood our older media, such as roads and the written word, and if we valued their human effects sufficiently, we could reduce or even eliminate the electronic factor from our lives. Is there an instance of any culture that understood the technology that sustained its structure and was prepared to keep it that way? If so, that would be an instance of values or reasoned preference. The values or preferences that arise from the mere automatic operation of this or that technology in our social lives are not capable of being perpetuated.” Understanding Media, Pág. 106 © McGraw Hill, NY (1964) Hay una excelente traducción al español (El medio es el mensaje, 1988) del dramaturgo León Mirlas (1907 – 90).

¿NUEVA POLÍTICA?

Sunplus

Puerta del Sol – Madrid – 2011

Parece que l@s nuev@s – más bien, jóvenes – idólog@s de este reino se han propuesto, con toda razón, “refundar” nuestra apática, burocrática y corrupta política; propósito loable, que merece apoyo. El “nuevo” pensamiento que parecen estar buscando entre la miseria de la filosofía y la filosofía de la miseria parte, lamentablemente, de premisas equívocas. El diagnóstico parece ser que la “vieja política” se equivoca, de cabo a rabo. Tal vez tengan razón…

Los que éramos mayores de edad en 1978 no pensamos que el “viejo régimen” sea tan viejo; en todo caso, lo incómodo del análisis es que, de momento, parece limitarse a descalificar en lugar de argumentar o proponer. Exempli gratia: hace poco, un novísimo líder/pensador anti-castizo (nos) aseguraba, que no se casa con metáforas del tipo “izquierda” y “derecha”; lo hacía usando una metáfora trillada, que confunde el compromiso político con las relaciones sentimentales y/o reproductivas. Cierto: todo está (inter)relacionado i ; pero la política no se ocupa del ser en los estados puros o absolutosdonde opera la ontología más abstracta; tiene que ver con la especificidad de la existencia cotidiana; con la realidad “real”, valga la redundancia.

Es normal que los jóvenes reflexionen apasionadamente sobre el matrimonio y la convivencia; también que tiendan a sublimar sus pensamientos en materia de relaciones (inter)personales. Sin embargo, no deja de sorprender que siendo, como son est@s jóvenes, científic@s sociales profesionales, ignoren – o finjan ignorar – que los teólogos y juristas hegelianos llamados de “derecha” – Daub, Gebler, von Henning, K.L.Michelet, entre otros – son los padres de la teoría modernaburguesa del estado de derecho. Al otro lado del cuadrilátero, los hegelianos de “izquierda” – Ludwig Feuerbach, Karl Marx, Friedrich Engels, en su época conocidos como “jóvenes hegelianos” – desarrollaron la crítica moderna del derecho, el estado y la economía. Resumiendo: “izquierda” hoy, en política designa (denota, refiere) a pensadores concretos; los lingüistas dicen que este tipo de metáforas están “lexicalizadas”, no están “vivas”.

Evidentemente, no ocurre lo mismo con el pensamiento de izquierda que nos precede, que sí está vivo y vigente. Podemos prescindir de él: nosotros nos lo perdemos. Así como nuestras ideas vigentes del cosmos derivan en lo esencial de Copérnico, Newton y Darwin, para imaginar nuestro universo social deberíamos preguntarnos si realmente hemos superado a Platón Kant,Hegel, Nietzsche, et. al. Con dificultad encontraremos pensadores que reclamen ese dudoso mérito. No ocurre lo mismo con los ideólogos, gremio vanidoso y ególatra si los hay.

Sunplus

Puerta del Sol – Madrid – 2011

¿Es verdad que agregan mucho a los planteamientos de sus maestros Aquino, Aristóteles, Bakunin, Maquiavelo, Marx, Proudhon, Smith ii ? Personalmente, opino que no. De hecho, las ideologías realmente innovadoras del siglo pasado, a saber, las feministas, ecologistas y pacifistas, no pretenden ser originales; se remontan para elaborar sus propuestas a la República de Platón, los Vedas hindúes, la poesía de Safo, la visión del mundo y manera de explotar los recursos naturales de los pueblos mal llamados “primitivos”…

El modelo de (re)producción (post)industrial económico / cultural que estamos aplicando revela una tendencia a materializar “el fascismo que todos llevamos dentro”  iii, patología que consiste en desear el poder que nos domina, explota y destruye; es una pulsión que nos hace amar, odiar e imitar aquello que nos subyuga y somete a riesgos cada vez más absurdos. En el estridente y vacío pugilismo verbal  de est@s novísim@s  se nota que les tienta la senda de los los caudillos y líderes máximos fascistas o estalinistas que, teóricamente, repudian; aparcar egos y controlar impulsos narcisistas es aconsejable en general y fundamental en política.

Para dar el primer paso hacia el progreso es necesario reconocer nuestras carencias y errores.  Si queremos hacer política “nueva”, consideremos que los auténticos ganadores de casi todas las elecciones libres que se celebran “democráticamente” hoy en día somos los abstencionistas, que estamos dejando de creer que participando en farsas electorales tomamos las riendas de nuestro destino.

Nuestros problemas, hoy por hoy, son globales; no podrán solucionarse desde la perspectiva constitucionalista liberal que presentan nuestros políticos como una solución viable.  Más que hacer “nueva política” podemos intentar organizar el primer gobierno realmente de izquierda de la Historia de España. “Mover fichas” no basta: hay que poner a trabajar nuestra inteligencia más allá de las arengas y la imaginación por encima de las marcas, siglas y eslóganes; la tarea de hacer, día a día, nuestro barrio, ciudad y país más habitable es más difícil; también mucho más interesante. El proyecto progresista implica producir mejor, consumir menos, distribuir más equitativamente. Hay mucho que hacer. Planificar  iv una economía “sostenible” – en la jerga de moda – es un desafío técnico que no debería ser inabordable para una civilización que ha logrado enviar naves a Marte.

Está claro que la derecha opina que hay otros problemas mucho más urgentes. Por ejemplo, colaborar con los ejércitos más poderosos del mundo en la lucha contra “terroristas” cuyo sofisticado armamento consiste, en muchos casos, de piedras y palos y cuyas opciones desesperadas se explican mejor por el hambre y la miseria que por sus ideologías; atención: utilizarán los mismos argumentos y el mismo armamento para defender sus bancos y corporaciones multinacionales de los “terroristas” que pretenden que no evadan impuestos, devuelvan el dinero público que han robado y se vayan de La Moncloa.  v

Por suerte, las guerras ideológicas se diferencian de los enfrentamientos armados en algo que puede parecer banal, pero es crucial: se puede matar gente pero no ideas; las incoherencias internas y/o incongruencias con la realidad que intentan representar liquidan algunas, relegándolas bien a nociones infames, castigadas con el oprobio, o a formulaciones superadas, a veces pintorescas, incluso atractivas; en esta última categoría figuran los cuatro (o cinco) elementos primordiales y los humores del cuerpo humano que les corresponden, las creencias en la Tierra plana, etc.  Las ideologías son útiles porque implican modos inteligentes y eficaces de asir la realidad y modificarla. No cabe duda que (algo) hemos avanzado, desde el neolítico… Es evidente que seguiremos haciéndolo.

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Proto-alfabeto neolítico vi

iVom reinen Sein geht das Denken aus, weil jenes sowohl reiner Gedanke als das unbestimmte einfache Unmittelbare ist. Das Sein schlägt als die reine Abstraktion, als das absolut Negative (Inhaltslose) in das Nichts um. Dieses ist dasselbe wie das Sein und die Wahrheit beider; deren Einheit ist das Werden, die »Unruhe in sich«. Das Sein ist das Übergehen in nichts und das Nichts das Übergehen ins Sein, das Werden das Resultat von Sein und Nichts. Alles Sein ist Werden, Prozeß. Aus dem Sein geht das Dasein hervor, das bestimmte Sein, welches seine Qualität hat, deren Sein als solches Ansichsein ist.http://www.textlog.de/hegel-7.html

ii Por supuesto, esta lista mínima se puede ampliar.

iii”... le fascisme qui est en nous tous, qui hante nos esprits et nos conduites quotidiennes, le fascisme qui nous fait aimer le pouvoir, désirer cette chose même qui nous domine et nous exploite” Prefacio de Michel Foucault a la traducción americana del libro de Gilles Deleuze y Felix Guattari, L’Anti-Oedipe : capitalisme et schizophrénie. In Michel Foucault, Dits et Ecrits II, texte n¡ 189, 1976-1988, Paris, Gallimard, 2001 (1ère Edition 1994), p. 133-136

ivNo planificar y dejar que “los mercados” funcionen es, como sabemos, dar carta blanca a los ricos y poderosos para despilfarrar recursos que son, en definitiva de tod@s y de las generaciones venideras.

vReflexionando sobre las lecciones del escándalo de “Watergate” – el espionaje y robo de secretos del Partido Demócrata organizado por el Presidente R. Nixon, en 1972 – Noam Chomsky decía: “La lista de enemigos de Nixon fue un escándalo; no así la implicación del FBI en el asesinato de Fred Hampton (…) Es escandaloso insultar a la gente poderosa en privado, mientras que asesinar al organizador de los Panteras Negras no lo es tanto. (…) La lección que se desprende del asunto Watergate es simple: las personas con poder lo utilizarán para defenderse, cosa en absoluto sorpresiva. La represión ejercida en el país y la agresión asesina son legítimas; en cambio, no lo es la violación de la prerrogativaas del poder nacional.” IN: Noam Chomsky, La cultura del terrorismo, p.81. Ed. Popular, Madrid, 1988.

vihttp://www.ancient-wisdom.co.uk/writingorigin.htm In 2009, a ground-breaking study by Genevieve von Petzinger revealed that dots, lines and other geometric signs found in prehistoric European caves may be the precursor to an ancient system of written communication dating back nearly 30,000 years.

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